lunes, 23 de octubre de 2017

Calaveritas de azúcar, dulce tradición en Día de Muertos



William Chacón Dom, 10/22/2017
Las calaveritas de azúcar son uno de los elementos que no pueden faltar en un altar de muertos. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando los pueblos indígenas elaboraban cráneos de barro o labrados en piedra, algunos con semillas de amaranto y miel de maguey.
Hay aspectos poco conocidos de estos tradicionales dulces. Algunos historiadores dicen que algunos conventos los elaboraban en moldes hechos de barro, para posteriormente decorarlos con betún de clara de huevo, azúcar y colores vegetales.
Es hasta el siglo XVII cuando comienzan a hacerlas en pasta de alfeñique y de azúcar. Una mezcla de azúcar, clara de huevo, jugo de limón y una planta llamada chautle.
Historiadores comentan que al paso del tiempo los ingredientes para elaborar las calaveritas de azúcar han ido cambiado, debido a la presencia de diferentes culturas en nuestro país, creando un sincretismo tal, que dio origen a la forma que se conoce actualmente.
Hoy día, se pueden encontrar en todos los mercados públicos en grandes cantidades. No hay lugar donde las calaveritas de azúcar no lleguen, convirtiéndose en un elemento principal del altar de muertos.
Varios son los locales que saltan a la vista por el gran colorido que forman las calaveritas colocadas en cajas o rejas. De todos los tamaños y colores, brillan y adornan los pasillos de estos centros de abasto.
No hay crisis económica que cuente, estos dulces no pueden faltar en las celebraciones del día de muertos, gracias a que las elaboran en diferentes tamaños y los precios son muy accesibles, ideales para todos los bolsillos.
Hay desde tres por 10 pesos, dos por 10 pesos, 15, 18, 25 y hasta 35 pesos, las de tamaño considerable. Por supuesto que los precios varían en cada local, pero hay que aceptar que no es nada caros comprar estos deliciosos y tradicionales dulces.
En Tuxtla Gutiérrez, en el Mercado de los Ancianos, la señora Guadalupe vende artículos de bonetería, regalos y ropa desde hace más de 30 años. Hace 10 aproximadamente comenzó con la venta de calaveritas de azúcar.
Cuenta que al darse cuenta que en ese entonces se vendía en pocos lugares, pensó que sería una buena opción para generar más ingresos, tomando en cuenta que el día de muertos es una de las tradiciones más celebradas en Chiapas y todo México.
En efecto, la venta resultó un éxito, por lo que decidió implementar la vendimia cada año. En su caso trae las calaveritas desde el Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Muchos otros desde Toluca.
Al pasar de los años sus clientes incrementaron considerablemente, incluso otros locatarios del mismo mercado y otros en la ciudad, la buscaban para hacerle pedidos y ellos también pudieran vender estos ricos dulces.
Fue así que como empezó a comprar por millar, tanto para surtir los pedidos como para vender en su local. Y es que dice que los venden por millar, porque las hacen en máquinas especiales, ya no a mano, sino “no funcionaría el negocio”.
Comenta que no sabe si alguien en Chiapas las elabora. “Nunca he sabido que las hagan aquí en Chiapas. Porque se necesitan maquinas especiales, sacan por millares, no por unas cuantas. Yo he comprado hasta dos millares”.
La señora Guadalupe, platica que a pesar de las crisis económicas las calaveritas de azúcar se venden como pan caliente cada año. Seguramente porque son baratas, dice, y porque se trata de una tradición muy celebrada. “Nadie olvida a sus difuntitos, todos le ponen su dulcecito, su calaverita, algo pequeño aunque sea”.
Este no es la excepción, aunque en su local tiene un estante lleno de calaveritas de azúcar de todos los tamaños, dice que ya vendió casi todo lo que compró, para lo que incluso requiere de una bodega para guardar.
Al menudeo, añade, que se vende lento, pero en los últimos días de octubre la gente busca las calaveritas, las de azúcar, de amaranto y hasta las de chocolate.

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