viernes, 16 de diciembre de 2016

Los mercados públicos, “Patrimonio Cultural Inmaterial” de Querétaro



Esta propuesta de los mercados para ser considerados “Patrimonio Cultural Inmaterial” del estado de Querétaro, representa una defensa de lo más genuino y auténtico de nuestra mexicaneidad
Por: Andrés González 16 de diciembre, 2016.
Con el respaldo efectivo de más de mil firmas de ciudadanos, de comerciantes de los mercados públicos municipales, de los usuarios de estos, fueron 1162 firmas en total, recorre ya el camino oficial la propuesta de que estos – los mercados públicos municipales – sean considerados “Patrimonio Cultural Inmaterial” del estado de Querétaro.
La propuesta fue recibida en la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación de la LVIII Legislatura de Querétaro que preside la diputada Herlinda Vázquez Munguía, apenas este pasado 14 del mes que corre.
Y es que el antecedente inmediato en el país ya se dio, cuando en la capital del país, el gobierno de la ahora CDMX declaró a los mercados citadinos – el de La Merced, el de Jamaica, el de La Villa, el de Azcapotzalco, todos pues – como “Patrimonio Cultural Inmaterial” de la ciudad capital del país, pero igualmente representativa del inmenso y valioso legado que histórica y socialmente representan estos centros urbanos.
Y es que en estos, se mezcla no solo parte de lo que como sociedad somos, de los que valemos en nuestro núcleo social que es la familia, sino que representan la misma creatividad humana que se enriquece en el trato directo de comerciante a marchanta.
La propuesta fue entregada a la diputada Vázquez, por los comerciantes Rocío Tapia Acosta, representando al céntrico Mercado Hidalgo y por la Lic. Daniela Chávez Hernández, representante del mercado Escobedo, si bien las firmas fueron recabadas en todos los mercados públicos municipales de Querétaro y en mercados de otros municipios.
En sus considerandos presentados, sostienen que “los mercados públicos son depositarios de la historia de nuestras ciudades, la fuente del desarrollo de nuestros pueblos, el motor económico de las civilizaciones más antiguas de nuestro México” que existen desde épocas prehispánicas.
Eso es lo que fundamenta esta propuesta.
Sin embargo y a raíz del anteproyecto municipal para lo que pretende ser una nueva Ley de los Servicios Públicos Municipales y que compete de manera muy directa a estos centros de abasto, son ahora los comerciantes pero particularmente la ciudadanía, los que buscan proteger su régimen de propiedad, puestos de pie y con valentía ante las intenciones de posible privatización de estos mercados, donde el parecer y la opinión de los locatarios no ha sido ni informada a cabalidad, cómo tampoco consultado su parecer.
Y la propuesta sigue siendo unilateral.
Además del descontento y desconfianza de los comerciantes locatarios de estos mercados, la generalidad de las acciones que emprende la alcaldía – privatización de la recolección de basura, instalación de parquímetros concesionados, modificación al régimen de propiedad en los mercados, entre otros – ha permitido que las coincidencias en la lucha por parte de grupos organizados y asociaciones civiles, estén en una misma sintonía para la defensa de sus derechos.
Y están recurriendo a los amparos.
Esta propuesta de los mercados para ser considerados “Patrimonio Cultural Inmaterial” del estado de Querétaro, representa una defensa de lo más genuino y auténtico de nuestra mexicaneidad, de los valores sociales que tenemos y de la defensa misma de las familias en su indeclinable vocación al comercio que representa el sustento diario para muchas de ellas.
Un mercado público es la simbiosis ciudadana entre el que oferta con el que compra, el lugar donde se personaliza todo, desde dar la cara tanto del que vende y que por su calidad responde, como el necesario y mexicanísimo regateo por el que compra; es, en fin, la abundancia de todo lo colorido de nuestro pueblo, en sus frutas y verduras, en los olores y vistosidad de nuestras flores y hasta en la apetencia de todas nuestras mexicanísimas comidas y nuestros suculentos antojos.
Y ese es también nuestro “Patrimonio Cultural”, de alto merecimiento para su validación oficial.
Viva México y vivan sus mercados públicos.
https://codiceinformativo.com/columna/los-mercados-publicos-patrimonio-cultural-inmaterial-de-queretaro/

sábado, 10 de diciembre de 2016

Bazares para Navidad

Diana Delgado Especiales 09/12/2016
Si aún no has hecho compras para las fiestas de fin de año, en estos lugares podrás encontrar lo que necesitas.
Las fiestas de fin de año está a la vuelta de la esquina y las tiendas departamentales o plazas comerciales no son los únicos lugares dónde puedes hacer tus compras para esta temporada.
Más de una decena de mercados públicos, ocho bazares en diferentes delegaciones y una veintena de romerías tendrán, en conjunto, 37 días de ventas, otra opción con precios competitivos.
Durante todo diciembre y hasta el próximo 6 de enero, los grandes mercados de la ciudad instalarán sus tradicionales romerías navideñas, donde grupos de comerciantes y jugueteros ofrecerán productos a buenos precios para todo tipo de bolsillos.
Los mercados de la Merced, Jamaica, Sonora, la Central de Abastos y los de Coyoacán, San Cosme, Tacuba y Río Blanco son algunos de los más conocidos por sus ventas especiales, pues además de los productos propios de un mercado, venden lo necesario para las fiestas de fin de año.
Por ejemplo, si te atrasaste a poner el árbol de Navidad o el nacimiento, en estos mercados podrás encontrar figuras, coronas, casas de madera, heno y musgo; además de manteles, cortinas, guías, luces, piñatas, velas, silbatos, y todo lo necesario para armar una posada.
Desde hace varios años, las romerías en la Ciudad de México son un espacio tradicional visitado por familias enteras que buscan comprar adornos de temporada para sus casas a precios accesibles.
En la mayoría de los casos, las romerías consisten en puestos especiales que se colocan en las entradas principales de los mercados. Una de sus principales ventajas es que se encuentran cerca de los centros donde muchos habitantes de la ciudad hacen sus compras habituales.
La primera de este año fue la Central de Abastos, que desde noviembre pasado comenzó con una venta especial de adornos navideños como árboles naturales y artificiales, y Nochebuenas de Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan, Morelos y Michoacán.
La de la Central de Abastos es una de las romerías más socorridas durante esta temporada. Fernanda Martínez, por ejemplo, acudió ahí para hacer sus compras navideñas, pues debía reemplazar algunas figuras de su nacimiento.
“Entre las figuras, esferas, luces para el balcón y ventana y otros adornos para la casa gasté poco más de mil pesos, pero con productos que sé que si los guardo bien terminando las fiestas me van a durar otros años, es cuestión de cuidado. La ventaja es que estando aquí también podemos hacer el mandado regular y llevar algunos otros gustitos para la familia”, dice Fernanda.
En otros mercados se enfocan a su especialidad de todo el año, como el de Jamaica que se dedica, particularmente, a las flores. Ahí, por ejemplo, es posible encontrar árboles navideños desde 100 pesos en tamaño pequeño y que, incluso, vienen adornados.
Ventas especializadas
Desde la próxima semana, también comenzarán a funcionar diferentes bazares tradicionales en la ciudad que cada año ofrecen ventas especiales como el del Palacio de los Deportes, cuya especialidad es la ropa y accesorios a precios más bajos.
Del mismo modo, diferentes jugueterías de la ciudad y bazares como el de Acoxpa funcionan desde esta semana con horarios extendidos para atender las compras de fin de año, ya que muchos padres prefieren posponer la compra de juguetes hasta a mitad de diciembre, después de recibir el aguinaldo, aunque no sea lo más recomendable, ya que hay menos tiempo para comparar precios y hacer una mejor compra.
“Los juguetes a veces conviene comprarlos antes porque mientras más se acerca la fecha los precios suben. Ya si no lo hiciste con tiempo, es mejor adquirirlos la madrugada previa al 6 de enero, pues hay negocios que bajan sus precios con tal de no quedarse con mucha mercancía al termino de la temporada”, dice Francisco Cruz, quien se encuentra visitando varios bazares en busca de los juguetes para sus dos hijas.
Para David Orozco, papá de dos hijos, comparar precios con anticipación es la mejor opción para gastar sólo lo previsto. Al mismo tiempo, en su experiencia ha notado que imponerse un tope de gastos es útil para evitar deudas.
“Siempre es bueno darse una vuelta por diferentes lugares para comparar precios porque tan sólo en los juguetes uno gasta hasta dos mil pesos por cada hijo, y eso sin pensar en los videojuegos que les encantan. En esta época sí hay que compartir, pero también hay que ser conscientes que lo que nos gastemos ahorita, llegando el próximo año nos va a hacer falta”, dice.
Además de los mercados públicos y bazares especiales, otros lugares para hacer compras navideñas son explanadas delegacionales como Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Milpa Alta, Xochimilco, Iztacalco, Tlalpan, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza, que tienen ventas especiales de temporada. En Venustiano Carranza, por ejemplo, los artesanos y comerciantes de la delegación aprovechan la zona del Velódromo para vender productos de temporada. Desde alimentos para preparar la cena, adornos y árboles, hasta obsequios, juguetes y ropa abrigadora.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Los viejos mercados

La entidad administradora de los 11 mercados públicos de Barranquilla, Promocentro, se encuentra en una situación difícil. Esperemos que el Distrito acometa pronto su plan previsto de recuperación de esas plazas.
Uno de los espacios fundamentales en cualquier ciudad que se precie de tener alma es –o debería ser– el mercado público.
Las buenas ciudades, las que cumplen a cabalidad su cometido   como aglutinador de colectivos humanos, se miden por la calidad de sus mercados públicos y por el volumen de  afluencia de personas a esos centros de acopio.
En su mejor sentido urbano, el mercado no debería limitarse a ser el sitio donde los ciudadanos realizan transacciones de compra-venta. Si el espacio está bien concebido, si resulta realmente atractivo para los habitantes de la ciudad, también está llamado a desempeñar un papel de ‘ágora’, como denominaban los antiguos griegos sus extensas plazas que lo mismo servían para cerrar transacciones comerciales que para conversar sobre lo humano y lo divino.
Barranquilla tiene once mercados públicos, algunos de los cuales –Barranquillita, el de Granos, etc.– forman parte del patrimonio sentimental de la ciudad. Sin embargo, la situación en que se encuentran no es la más alentadora.
Según una información publicada por este diario en su edición de ayer, la entidad pública encargada de la administración de los citados mercados, Promocentro, no está en condiciones de garantizar el buen funcionamiento de las plazas.
El organismo arrastra deudas laborales por $10 mil millones, incluidos salarios moratorios, cesantías. Primas de Navidad y obligaciones con cajas de compensación. Por lo visto, los ingresos de Promocentro, procedentes del alquiler de los puestos a los comerciantes, resultan insuficientes no solo para responder a los 81 trabajadores en nómina, sino para acometer obras perentorias de mantenimiento en los inmuebles.
El gerente de Desarrollo de Ciudad del Distrito, Jaime Pumarejo, aseguró que el plan de recuperación del Centro incluye el rescate de los mercados públicos, para lo cual está prevista una inversión de $35.000 millones. Antes, el Distrito deberá decidir la suerte de Promocentro: si lo liquida o lo reestructura.
Confiamos en que así sea. Los viejos mercados públicos se enfrentan, sin duda, a la competencia de las grandes y modernas superficies comerciales. Sin embargo, en nuestra opinión, existe espacio para todos, porque se trata de distintas aproximaciones al ejercicio de comprar.
No hay más que echar un vistazo a las ciudades más desarrolladas para constatar cómo coexisten los novísimos centros comerciales con los vetustos mercados de toda la vida. Eso sí, bien conservados y, en ocasiones, sometidos a inteligentes reformas arquitectónicas para adaptarlos a las exigencias de los tiempos actuales.
Vale la pena recuperar los mercados. El Distrito hará bien en seguir por esa senda.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La deuda que devora la red de mercados públicos

Barranquilla  04 de Diciembre de 2016 - 00:15
Son 11 plazas de mercados de Barranquilla que son administradas por Promocentro. En manos del Distrito decisión de liquidar o reestructurar la entidad, que tiene 81 empleados.
La situación financiera de la empresa Promotora del Desarrollo del Distrito Central, Promocentro, encargada de administrar los mercados públicos de Barranquilla, es “difícil”, al punto de que está a las puertas de un proceso liquidatorio.
La entidad arrastra deudas laborales por $10.000 millones. Allí están incluidos salarios moratorios, cesantías, primas de Navidad y obligaciones con cajas de compensación. En su mayor parte, las acreencias laborales vienen de 2007, fecha en la que el Distrito y Edubar dieron por terminado el convenio de asociación mediante el cual conformaron Promocentro.
Esta empresa sin ánimo de lucro administra 11 plazas y mercados: el de Granos, Ujueta, El Playón y ampliación del Playón, La Magola, Mercado Central (Miami), Barranquillita (mercado de carnes y pescados), Plaza de EPM, Miami II, Pescados y Mariscos y Fedecafé. (Vea fotografías con direcciones y estado de mercados). Cuenta con 81 trabajadores (35 vigilantes, 15 aseadores y personal de mantenimiento y el resto labora en el área administrativa).
Fredy Lemus, presidente de la subdirectiva Sintraemsdes, entidad que agrupa a los trabajadores de Promocentro, informó que hay unos 3.500 concesionarios en las plazas de mercado, los cuales pagan tarifas mensuales de $35.000 a $40.000 por local.
Angelo Cianci, gerente de Promocentro, quien asumió en marzo el cargo, dice que de $245 millones que facturan al mes están recaudando $170 millones desde abril; antes el recaudo era de $120 millones.
Lemus señala que muchos comerciantes son “renuentes a pagar” por varias razones, entre ellas el deterioro de las instalaciones de estos.
El trabajador Hernán Roca explicó que están “preocupados” por la suerte que correrán, porque no conocen cómo será el plan de liquidación. “Los días van corriendo, existe el Acuerdo 017 de 2016 que otorga autorización al alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, hasta el próximo 31 de diciembre para que proceda a liquidar”, dijo.
Los trabajadores expresan que no se oponen a una eventual liquidación o reestructuración, siempre y cuando puedan verificar las acreencias laborales de cada uno, el pago de los aportes pensionales y el retén social, entre otros factores.
Deterioro 
Manuel Lozano, comerciante barranquillero, quien lleva 22 de sus 70 años trabajando en el mercado, asegura que hasta en una tercera parte de lo habitual se han bajado las ventas, tanto para él como para los casi 430 comerciantes de la Plaza de EPM.
Quienes allí venden verduras, frutas, granos, y carnes, entre otros artículos, se quejan del deterioro de la infraestructura, a pesar de que, afirman, pagan el arriendo puntualmente.
Lozano dice que es evidente que son más las incomodidades existentes, producto de que no han hecho mejoras en el inmueble, al punto de que “cuando llueve nos inundamos”.
“El techo se nos ha venido cayendo a pedazos”, afirma. Expresa que aunque la tarifa que pagan es económica, como las ventas han bajado muchas veces “no hacemos ni para los pasajes para regresar a casa”. 
Las inundaciones también se presentan en el mercado El Playón cuando crece el caño de la Auyama en época invernal. Manuel Caballero, vendedores de esta plaza, quien lleva 22 de sus 81 laborando en el mercado, se queja del mal estado de las vigas del techo y de lo obsoleto que está el alcantarillado, el cual cuando llueve se rebosa.
Por eso pide, urgentemente, al Distrito que lo que recauda por arriendo lo invierta en infraestructura. “Yo me pregunto qué hacen la plata que recogen aquí”.
Dijo que otro factor que está incidiendo para que los barranquilleros no vayan tiene que ver con la cantidad de vendedores estacionarios en los alrededores de estos, lo que da sensación de inseguridad, y los almacenes de cadena que han abierto en la ciudad.
Otro comerciante de la  plaza La Magola, que también tiene problemas de infraestructura, expresó que se sienten abandonados y que en el lugar “llueve más adentro que afuera; los años pasan y no le cambian la cara al mercado”.
Promocentro señaló que lo que recaudan mensualmente por derechos de concesión (uso de los locales que pertenecen al distrito) “alcanza apretadamente” para los gastos de vigilancia, aseo y parafiscales, entre otros.
Cianci asegura que recientemente arreglaron el techo de El Playón con nuevas láminas para mejorar las condiciones de trabajo. 
Reveló que hace poco hicieron un recorrido por los mercados con una comisión de expertos en antisísmica y están a la espera del resultado del estudio. Reconoció que, en términos generales, los mercados tienen problemas en infraestructuras (techos y pisos) y en las redes de alcantarillado.