La medicina veterinaria está
plagada de buenas intenciones… actuar a tiempo, en muchas ocasiones hace la
diferencia entre la vida y la muerte, reconocer las limitaciones de la medicina
misma es esencial para mantener nuestra paz interior y con nuestros semejantes.
Los médicos veterinarios somos seres humanos igual que todos, llenos de
virtudes, audaces pero con limitaciones reales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario